miércoles, enero 11, 2012

Rey Sol


Cada atardecer, el secreto a voces que padece de espera.
Una noche y su manto florece,
Juntando sus manos de oro macizo,
De estrellas y luna carece,
No tiene idea de lo que quiso,
La mañana que viene y no enternece,
Que de manos extrañas se llena un cuerpo,
Que de dominios internos rondan cuervos,
Sonetos privados caen y mueren,
En el llano en seco el sol cae y no teme,
A la noche que de blanco le pinta la cara,
Al cielo que se envuelve en su canto,
El sol salpica el cielo, con su llanto.

De trono de oro,
Y amor en los poros,
Consejos ocultos, atento al disturbio,
Cansado de arena, de quemar la piel de los moros,
La espera y su soneto,
Extraños coquetos,
Pintan mentiras a los astros,
Intentan pero no pueden borrar...todos los rastros.

jueves, octubre 27, 2011

Fragmento 163

Mrado no tuvo remordimiento alguno, no era su primera vez. Se solía pensar que un hombre curtido por la cárcel y el vicio pagano de su esquizofrenia lo volvería comúnmente enfermo. Nada de eso. Tajante, sincero, transparente. Mrado le había tomado del cuello, simplemente no le había soltado. Habían pasado ya 20 años y aun no lo aceptaba ,ya no era parte de su vida, ya no era parte de nada, solo de las risas, de la mofa de algunos, pero a él , al actor principal, a quien le estranguló hasta ver esa hemorragia de los oídos.
Algunos dicen que era silencioso, que se movia con delicadeza, “típico de sicópata”. Nada de eso, su estrategia era que pensaran que estaba tan loco como para mantener a todos alejados. De abrigo negro, la frente amplia, muy amplia, y el eco de una rubiosidad impecable, su acento europeo deformado por la escapadas a tierras menos hostiles de gente con ojos rasgados. Mrado era el hombre que la calle buscaba o el buscaba la calle, eran complemento de carne y asfalto. Amigo a la fuerza;la espera de que su enemigo fuera su amigo: Mrado dibujaba en el humo de su tabaco los nombres de los siguientes.
No era un asesino, se entiende. Solo tenía una venganza. Venganza contra la vida, impecablemente en detalles dibujados en los innumerables tatuajes que lucía desde el cuello hasta el pecho y es que con un metro noventa de altura había mucho más que tatuar y por ende, mucho más que vengar.
Dicen que le tomo de la mandíbula, contra la pared, él trató de morderle. No pudo, lloró, lloró mucho o a Mrado le gustaba que lloraran, seria la mentira, sería el espacio, seria la noche. Da lo mismo. Mrado lo hizo y es que no tuvo miedo en fracturar sus clavículas antes de terminar el trabajo.
Mrado había golpeado a un tipo en el metro solo por mirarle mal. Solo por seguirle. Solo por “equivocación” la cual lo obligo a pedir disculpas una vez que sus manos rebosaban y se pintaban de la roja tinta.
En las afueras de la ciudad, en la periferia y en el olvido de los habitantes de Celofan, Mrado espera, cautivo en su vida normal, siendo el buen vecino, siendo el hombre simpático y educado que todos conocen y aplauden, que comparte. De buena vestimenta, cara pálida y sin sus tatuajes a la vista, Mrado sale a diario a comprar el pan a eso de las 4 de la tarde, en silencio sonríe, compra, observa, un hombre encantador, amante de la vida –dirían- , un héroe para otros, jadeante de venganza, Mrado se rinde ante la noche y sus más oscuros deseos.

domingo, octubre 02, 2011

LM

Somos los dos, somos lo que tu eras antes de conocerte, somos lo que no conozco y la ola de sangre que inunda y nubla mi vista.
Soy quien tatua besos secretos entre las sombras a mujeres extrañas que se niegan a sembrar verdad; el vinilo de tus ojos se burla del brillo que tu andar deja, eras el eco de mujer y es que tu sexo pagano y ambigüedad no deja que se enlute tu cara.
Los mas valientes caminantes se atreven a amarte y fundirse en el silencio de aquellos que ya estuvieron, sin juzgar, sin caminar por líneas marchitas.

jueves, julio 28, 2011

¿en serio?

"- Hay marcas que se llevan toda la vida y no me refiero a eso, en las últimas dos semanas despertar duele pero yo sé el papel que debo desempeñar: mirándome al espejo,contemplándome... no es sólo una cara sino la expresión de un predicamento: tratemos de llegar al final de este maldito día... un poco melodramática, creo, pero ya sabes me fascina el drama. Además debo añadir que mi corazón está roto, parece como que me hundo, ahogándome, no puedo respirar... ¿no dices nada? ¿en serio?... por primera vez en mi vida no puedo ver el futuro, cada día que pasa es como una niebla. Pero HOY decidí que será diferente ¡por fin! sabes, ha estado lloviendo todo el día y me he quedado atrapada en esta casa esperando que llamaras...

- Debo tener un número equivocado, estoy buscando a Mr. George-
- Perdón pensé que era otra persona-
- No, srta, ha llamado al número correcto, ¿en qué le puedo ayudar?-
- Llamo para darle malas noticias, hubo un accidente, hay muchos problemas aquí y las cosas están congeladas, mientras iba ala ciudad G perdió el control de su vida y al parecer murió en el acto, pasó tarde anoche pero los padres no querían llamarlo, de hecho no saben que lo estoy haciendo ahora...-
- Gracias, ¿habrá un funeral?
- Sí,señor,pasado mañana pero está reservado para la familia.



(El que susurra)

La fortuna de Basmati -Parte I

Basmati corría entre los caminos que sus pies pintaban en el desierto, iluminado a fuego lento y con estrellas parpadeantes acomodaba en medio de la noche su pequeño y moreno cuerpo. Basmati ya había olvidado el sabor del regaliz que Almasy alguna vez le dio a probar. Y es que habían pasado ya muchas dunas sin verse.
Basmati sabía que estaba solo, pero estar solo en medio de tanto espacio era una fortuna. Y como en una marcha de soldados franceses que una vez vio, tomó en consideración todas las pertinencias de su instancia; se veía como un niño pero no se comportaba como tal, conservaba una autentica fortuna al cosechar tanta fruta de los pequeños arbustos del desierto, fruta que intercambiaba por ropas a los viajeros.
El pequeño Basmati, huérfano desde que recuerda, se dormía al chasquido de la leña seca en el fuego luchando entre el frio que regala la noche y bajo el enorme manto oscuro de tintineantes estrellas veía desaparecer las dunas hasta terminar por dormirse exhausto.

Una vez conoció a un rubio soldado de habla extranjera, quien se enamoró de un leopardo a quien Basmati consideró siempre un dios, porque cuidaba el agua y a cambio del oasis en el primer Simún de cada mes le entregaba una de sus cabras.
El segundo ciclo de Simún trajo consigo las botas de un viajero, quien enloqueció y a cambio de un poco de leche sus cabras regalo a Basmati lo único de valor que tenía, es por eso que Basmati era reconocido como el que susurra y taquea, por su lento habla y botas.

A la espera, Basmati formóun paso donde los viajeros comían carne y regalaban alhajas a cambio de la hospitalidad de Semul, el enorme leopardo que cuidaba el oasis.

viernes, marzo 18, 2011

Fuga

Donde quiera que corra hay pedazos de ti ,
Cayendo como un remolido de ansiedad me veo loco por la ciudad,
Donde se que escape moriré al atardecer,
Y es que tengo claro que no tengo nada que perder,
Lo que había se apago con tu ausencia; y mis bullas bailando al amanecer,
Insisto en que no tengo nada que perder,
Y si tienes que caminar no me hables del camino,
Y si sabes que es no me cuentes que es lo que vino,
Que somos monjes ancestrales seduciendo un trozo de vida en un amanecer,
Que podríamos vivir de aire,
Que toneladas de sueños surcan sombras que la lluvia pinta,
Que no te salvas; somos la costura que dios olvido cerrar.

domingo, noviembre 07, 2010

Macedonia de Mañana

Hoy dueles en la esperanza,
A la hora en que los orgullos se van a misa,
Dueles de verdad, dueles en la panza,
Hoy dueles en la espera,
La luz azul que tiñe este papel que dibuja tu silueta de almendra en el eco de mi habitación.

Hoy dueles al medio día,
Partes la esperanza,
Me das más agonía,
Hoy caigo en pedazos, justo en el momento, el sol encandila los ojos infinitos que el cielo dejó.

viernes, octubre 29, 2010

Momento.

Meses de espera y el entorno no tomaba color, ni un leve latido en su corazón y su rostro más pulcro que nunca. Su mejor actuación –decía el- , la perfecta decoración que caía sobre sus hombros elevaba el paisaje al nivel del mejor gusto de Dios. Todo parecía olvidado, en la basura, la pagina se había dado vuelta decían algunos y que la vida, ya casi constituida con un postmoderno y amarillismo cinismo, tenia algo de la mejor de las gracias. Sus recuerdos.

Tres, dos, uno. El despertador dispara su mejor canto y el más odiado, frio y su piel hacen juego al tocar descalzo el suelo y despertar hace que el amanecer duela un poco más que ayer. Nada se olvida, es lo que te soporta se repasaba en la mente, machacando el ultimo gran sueño en el que vino ella, con su piel de almendra y ojos infinitos.
Rendida al placer de la ilusión que el amor nunca le dejo el; ella casi en un ciclo con sentimiento de infarto cruzó el río y siguió adelante. Elegante y segura, fresca y madura; cada mañana regalaba una sonrisa a la vida que se derretía con su calor; él al otro lado de la ciudad nublaba y teñiaa de negro con cada paso , cargando la angustia de la semana, un pedazo de olvido que le hacia cruzar los dedos en ese preciso instante en que ella soltaba dos o tres palabras: Su regalo, el más tierno y empañado, difícil de entender.

La mente no supera al corazón – se decía- pero sí, casi como un reflejo, se empañaba las lágrimas para evitar recordar porque estaba donde estaba, porque había sucedido todo y porque se centraba en alejar a cada persona que se lanzaba a la aventura de quererle. Estaba convencido de no poder.
Y finalmente llegaba el día, inconsistente, inconsecuente, imposible de entender. Ella salía en silencio, convencida de amar, de amar y olvidar. Él esperaba la transacción sonriente, la mejor de sus caretas hacia el día brilla; suficiente fortaleza como para tratar tomar algo de su aliento y recordar que la ama tanto como para dejarle ir por todo el daño causado.
Dos arcoíris pitando el cielo y una buena excusa para volver a creer en Díos.
Un par de palabras van y vienen, y ella destinada a alejarse, el destinado a simular el olvido. Ella cierra la puerta. El se deshace en la ventana de su auto, su cabeza es mas pesada, sus lagrimas sufren de estrías que la vida dejo, el cielo está intoxicado de las sombras que el olvido dejó. La espera no se agota, la espera pinta su esperanza, el no deja de creer, no se deja querer, el sol espera y sabe que no debe esperar, porque su silencio es solo de él, no lo comparte, ella ya camina en otra vereda, ella se ríe de sus textos, ella no suspira ni corre al amanecer, ella cree que esta enamorada y su corazón se rinde al silencio de los sonidos paganos.
El observa la noche, ya el cuerpo conoce su pijama, patético, en silencio y mas rubio que de costumbre, sentado en su cama, se miente y prefiere pensar en cualquier cosa o suspirar de mentira por quien cree que lo posee, pero el sabe que antes de cerrar los ojos y que se dilaten las pupilas soñará otra vez con ella; será lo ultimo que camine por su mente antes que caiga la media noche y la luna brille haciendo bulla a las sonrisas enlutadas que el cielo bajó.