domingo, agosto 30, 2009

La Verdad

Don Raúl Valensi era un caballero de esos que las patas de gallo alrededor de los ojos le daban la gracia a su sonrisa. De bigotillo fino y corbata oscura dedicaba sus tardes a preparar artículos que enviaba a la editorial de “el manantial”, quienes evidentemente, jamás publicaban sus escritos. No era la fama, simplemente la gente le quería y algunos a quienes le pesaba la envidia de su inexplicable éxito buscaban empleo en los medios que lo desacreditaban, y es que nadie entendía como es que un hombre que no trabaja y que tomaba vacaciones cada dos semanas por tres o cuatro días, brindara de tanta fortuna.
El Sr.Valensi no se jactaba, solo hablaba de su buena suerte con las monedas y las apuestas, sus paseos por Paris en la ocupación Nazi y de cómo había llegado a Chile a principios de la década pasada. No tenía desprecio por las razas, eso estaba claro, en su tercer matrimonio con una mujer veinte años menor quedo demostrado cuando se juntaron sus ex esposas a presenciar el evento con la oriental chica –así mismo se mostraba que ellas no le guardaban rencor.

Uno de esos días en que Don Raúl salio a caminar y dejar una de las desdichadas cartas dirigidas al editorial ,comenzó a llover fugazmente; se sabia que no le gustaba la lluvia que desarmaba su copete engominado y ensuciaba su traje blanco, aparte que el barro restaba brillo a los mocasines negros.


Un cuarto para las tres de la tarde marcaba el inmenso reloj recubierto de caoba en la sala principal de la casa y todos a la espera de su presencia para comenzar el almuerzo. La asiática mujer parecía que no entendía como es que Raúl se había retrasado tanto, sin titubear sus tabaquientos dedos tomaron el temedor y dio inicio a la comida sacando un primer bocado.

La casa de Don Raúl Valensi daba paso para el lobby de los mas nutridos, la servidumbre comentaba que se trataba de una de sus vacaciones fugaces, otros lengua largas hablaban de una nueva amante, tal como había sucedido con la anterior esposa y otros, desde luego aquellos que disfrutaban de su fortuna hablaban de que el visionario hombre paseaba por algún lugar en búsqueda de nuevos negocios-de esos que solo el conoce- planteaba la gorda hija mayor.

“El manantial”, el diario mas popular de la zona no tuvo compasión decían, tres días después de la inesperada desaparición del hombre mas comentado de la zona publicó en primera plana casi a en alta definición a Don Raúl Valensi metido en una zanja zapatos arriba muerto, con un documental de tres paginas en donde se explicaba en detalle como se había encontrado el cadáver.

Fue en la madrugada del miércoles cuando un transeúnte quiso tomar el atajo para saltar parte del pueblo y encontró el cuerpo sumido hasta la mitad en barro, de inmediato dio aviso a las autoridades de la zona quienes constataron que se trataba del Sr.Valensi y demoraron tres días en dar la noticia para evitar el pánico y llanto social que provocaría el crimen.
El cuerpo estaba mutilado-dijo el forense- le faltan todos los dedos de la mano izquierda y el muño estaba quemado para evitar probablemente el desangramiento progresivo. La retina estaba desprendida por supuestos golpes de puño, nariz quebrada y mandíbula parcialmente descolocada, cráneo hundido en la zona media y zona cervical perforada, aun así-exclamo el forense- el hombre estaba aun ¡vivo! Y no fue muerto sino hasta después de que le quitaron los dientes del maxilar superior y ahogado con su propia sangre y el barro de la misma zanja donde fue encontrado.


Valentín Hidalgo, alcalde del pueblo y director del diario “El manantial” quedó con los ojos redondos al tener que tomar nota de la declaración forense. No pudo soportar el vomito tras ver las fotos.


La policía local no supo como responder al hecho y fue el mismo Sr. Hidalgo quien se ofreció para dar la noticia a la viuda de Valensi y no dejar que los diarios hicieran todo el trabajo.

No hubo gritos, ni llantos, ni espanto, solamente un gracias de parte de la nueva viuda quien mostró al alcalde la colección secreta del Sr. Valensi y su gusto por la niñas pequeñas y contó que esa era la principal razón por la cual sus negocios eran tan secretos. De hecho, sus vacaciones se desarrollaban en diversos Spas “donde todo estaba permitido” bajo el nombre de casas de apuestas para caballeros y sujetaba inmensas cuentas pendientes.



El Sr.Hidalgo procedió a mostrar las fotos, ella sin titubear solo pidió que se publicaran y que las vería en el reportaje del diario. Entre dientes solo dijo: no esperé tanto tiempo para vengarme por nada; Valentín hizo como que no escuchó.

4 comentarios:

Chaddia dijo...

Aunque tu historia sigue siendo trágica...ya no tienes esa cosa melancólica eh!en fin
entretenido tu cuento, verdad para muchos, me agrada la mujer asiatica (L) asi somos nosotras, tomamos cartas en el asunto, aunq nadie se entere =p

Chaddia dijo...

lindo el título de tu cuento....es una hermosa palabra...APLIQUELA!

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...

mmmmmmmmmmmmmmm


ya empezaron las rarezas


ex luna