sábado, marzo 06, 2010

dne_eht

Ahora que al fin caía la última gota las cartas estaban echadas y como léxicos sin control me disponía a planear con el viento en contra nuevamente. A estas alturas ya no buscaba ninguna sorpresa, no quería saber nada de aquello, pero como un disparo al estilo Roy´s Keane no me quedó más opción que abrir los brazos sacar pecho y sentir casi con la mejor de las gracias el impacto. No me dolió tanto, es verdad, como que lo había vivido tanto en mi mente que me digné a demostrar mi enojo por las malas nuevas que no esperaba nada más.

De las pocas suertes que me había forjado la vida estaba esta. Ya no había mucho más por qué pensar, la verdad solo tenía ganas de acostarme y dejar hacer efecto el clonazepam que me tome en exceso para salir a caminar temprano.

Este final no tenía sangre, llantos, gritos, menos explosiones circundantes, nada, nada de eso, de verdad poco impresionante para tanta novela con resultados de realismo mágico.

Y esto es, nada más, así concluye el capítulo más extraño de mi vida que como un viaje a exceso de velocidad brindó las más suculentas multas a cambio de la más simpática de las realizaciones personales.

Quisiera enterarme porque mis huesos se vuelven astillas como mis ganas por fumar, quisiera saber por qué no puedo tocar el cielo si vivo en el.

No hay canción que retrate el evento,

Ni palabras talladas,

Ni siquiera mis caracoles enlutados para que se los lleve el viento,

No hay accidentes gramáticos para morir en uno de ellos,

No hay un desmerecido y cruel final,

Simplemente no hay, ¿o no es el final?,

Donde me sigan los elementos de luz; deseo asegurarme que haya oscuridad,

Quiero morir de frio,

Quiero sentir que no tengo amigos,

Que me lleve toda sombra,

Que me cubra y me ahogue mi propia penumbra,

Yo tengo bullas para mi risa,

Deseo el aire espeso que me quema la piel,

Quiero que sea aun más difícil vivir,

Quiero ver amenazado todo lo que amo oír,

Ahora que no hay nada y ni se siente el final,

Quiero cortarme en trozos y desangrarme de angustia,

Quiero agua negra pintando mi piel,

Deseo ahogarme de risa de mi propia caída,

Deseo dejar de buscar,

Ya no lo quiero intentar,

Siento que deseo matar, toda aquella luz que me intenta colorear,

Ya no quiero ser sincero,

Nadie me debe conocer ni hablar de mí hasta llegar a cero,

Quiero dejar intacta la soledad,

Quiero acuchillar toda ambigüedad,

Nadie entiende de qué se trata toda la bondad,

Me corto los dedos, orejas y lengua,

Mutilo el deseo de querer ser mejor,

Porque siempre caminaré más lento,

Porque no hay forma de entender lo que siento,

Porque nadie sabe cuánto lo lamento,

Y soy veneno solo cuando amo,

Y cuando amo es cuando no me reinvento,

De la fría calle que cruza mi habitación,

De la ventana gris que cubre todo,

De lo que me atormenta y que sabes solo tú.

Esta es la mierda que nadie quería leer, o que quizás muchos querían verme recitar sobre los escombros de mi propia vida. Nadie puede recitarme todo lo que dicen las flores. Aun no me convierto en la basura sin nombre que me vuelve loco.

Mientras algunos derraman mares sobre las mejillas otros ríen de baile y se embriagan de amores pasajeros que encarnan su propia perdición haciéndoles deseable de nadie más que de su propia basura.

Se pueden acceder a cosas interesantes en el fuego; se está muy solo al tener una propia decisión. Si tan solo tuvieras idea de cómo duele la yaga. El cansancio se apodera de mi y ya comienzo a escribir frases al azar, cada texto llega a un fin, cada letra tiene ganas de morir, aunque estas frases sean como droga para mí.

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